hermana · niñez · Sin categoría

Bonanza y Los Picapiedra

Pertenezco a una generación que recuerda la llegada del primer televisor a su casa. Tengo en mi cabeza la imagen de ese día; la caja de embalaje abierta; un técnico había instalado la antena; mi hermana y yo mirando con asombro, en imagen un programa infantil con unos tipos vestidos de mago.

De la programación de mi niñez recuerdo las series: Bonanza, Rintintín, Viaje al fondo del mar,… Se convirtieron en referencia de nuestros juegos y «los caballos de Bonanza» una música que ha permanecido en mi sesera.

Los dibujos animados, sobre todo los Picapiedra, y aquellos inventos tan chocantes que nos enseñaban una vida troglodita pero más moderna y tecnológica que la de aquella España.

En España lo veíamos en blanco y negro. En gris. Todo era muy gris.

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hermana · Sin categoría · Valencia

El fallero

Mi abuela y parte de la familia materna vivían en Valencia, una tierra que, quizás por eso, siempre he amado. La visita a la familia en «fallas» era una experiencia que marcaba y, desde entonces, este pasodoble, el fallero, me emociona.

La música. Música popular tocada por miles de músicos aficionados que llenan las calles con sus agrupaciones que consiguen que esa fiesta no se entienda sin su música. La despertá con los petardos estallando contra los cierres metálicos bajo la ventana de la habitación en que dormía. La mascletá en la que descubrí que también era música. Los fuegos artificiales que iluminaban aquellas noches y que siempre me parecieron los más bonitos del mundo.

Un año mi primo mayor construyó una falla y la quemamos en el patio con mi hermana vestida de fallera.

Los chalecos de los Llauradors que siempre admiré y envidié (alguna vez me compraré uno). La cremá, indescriptible. De niño, tanta explosión y tanto fuego me asustaba. Poco a poco las fallas y su música me ganaron y hoy para mi son una auténtica bandera.

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hermana · Sin categoría

Yellow Submarine

De la mano de sus majestades los Reyes Magos, el 6 de enero de 1967 entró el pick up en casa. Yo tenía 12 años y mi hermana 11. En mi carta yo había pedido el, entonces, último disco de los Beatles, un EP con cuatro canciones: Yellow Submarine, y lo trajeron. Fue mi primer disco.

Ya nos gustaba la música y comenzábamos a cantar y bailar una música era mirada por la dictadura con una mezcla de burla, y desconfianza. Ahora pienso que intentaban disimular el miedo al cambio y a que este les arrastrase. Nuestra abuela, siempre moderna, decía que le gustaban «los Vitis». Nuestros padres dejaron trabajar a los Reyes Magos.

La wikipedia dice que «en España la película fue estrenada en todos los cines el 22 de diciembre de 1969 en versión original subtitulada». Aunque la película es del 68. Tardó algo más de un año en llegar.

Entre 1960 y 1970 The Beatles marcaron una época; marcaron el modo en que varias generaciones nos acercamos a la música; fueron bandera de una sociedad que, en occidente, cambió la sociedad y abrió paso a nuevas ideas. La pena es que esa generación, la del 68, al llegar a puestos de responsabilidad, olvidó, olvidamos, aquel sueño y protagonizamos el error, el horror, que hemos llamado neocapitalismo y pomposamente definen como neoliberalismo.

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