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El Vuelo 605 con Good Vibrations

La radio me trajo la música y en la radio descubrí en los años 60 el programa de Ángel Álvarez, Vuelo 605. No recuerdo si primero lo escuché o lo descubrí a través de los pasquines semanales que, en el entonces recién inaugurado Corte Inglés en esa avenida que llamaron Generalísimo, daban cuenta de novedades y discos más comprados en el «Caravana Hit Parade» de Ángel Álvarez. Cada semana, en lugar de ir a las clases de la tarde, los amigos del instituto nos acercábamos a recoger el folleto de esa semana.

Vuelo 605, dirigido y presentado por Ángel Álvarez, se emitió entre la primavera de 1963 y el 2004. Pasó por Radio Peninsular, Radio Madrid, Radio Minuto y M80 Radio. El 26 de junio de 2004 se pudo escuchar su último programa. Menos de dos meses después fallecía Ángel Álvarez.

Héctor Maravall cuenta: «Caravana, era más, mucho más. Era el folk, el emergente folk rock,  el country,  el rhythm & blues, el sonido de California  y también Sinatra. La verdad es que tardé en conectar con Sinatra,  salvo “Strangers in the night” que me derretía». Ya os he contado que a mi me sucedía algo similar pero con «My way».

Diego Manrique escribió: «Su influencia en la apertura musical del país fue inmensa: en una radiodifusión autárquica y particularmente alérgica a las canciones en inglés, Álvarez seleccionaba con refinado criterio las últimas novedades de Estados Unidos y, tras la eclosión de The Beatles, el Reino Unido. Introdujo en España el sonido Nashville y, más decisivamente, el folk de Pete Seeger y Bob Dylan, facilitando el surgimiento de grupos y cantautores madrileños en la misma línea. Con el Club Caravana, que editaba boletines rebosantes de información, Álvarez nucleó a su alrededor una activa minoría de buscadores de la música de calidad, de donde saldrían abundantes periodistas, pinchadiscos de FM y empleados de discográficas.»

Hace años compré un recopilatorio del Vuelo 605 preparado por el propio Ángel Álvarez con 19 temas. Entre ellas escojo una: Good Vibrations de los Beach Boys que recuerdo haber cantado, y hasta bailado, con Ella, con mis amigos, en todo tipo de ocasiones. Hasta recuerdo escucharlo por vez primera cuando mi gran amigo de la adolescencia compró aquél disco.

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Anything goes

Habíamos estado en su casa de San Francisco un par de semanas. Al día siguiente volvíamos a España. Era oportuna una cena tranquila viendo la tele. Escogimos una película, «De-Lovely», sobre la vida de Cole Porter, estaba en inglés con subtítulos en inglés pero pudimos con ella. Una cena de amigos, tranquila e íntima, pero de las que quedan en el corazón.

Unos años después, esta vez en Nueva York, volvimos a pasar unos días juntos. Allí parecía imprescindible ir a un musical en Broadway y escogimos «Anything goes», de nuevo Cole Porter. Una noche mágica, como casi todos los momentos que hemos pasado con nuestro amigo.

Amigo íntimo aunque nos separe un océano. Sirvan estas líneas como homenaje a la amistad y, en concreto a ese amigo.

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I want to hold your hand

Cada vez que me quedaba enganchado de una chica, casi siempre sin éxito, la asociaba mentalmente con una canción. Era tímido y desmañado, no tenía buena planta y las chicas solían preferir los malotes. Viento en contra.

Los Beatles forman parte de la banda sonora de mi vida y la letra de «I want to hold your hand» cuenta, quizás sin pretenderlo, todo lo que pasaba por mi cabeza en casi todas esas ocasiones y en esta en particular.

Esta vez fue en mi primer año en la universidad. Me prendé de una compañera que acabó diciéndome aquello de: «para mi eres un buen amigo», lo peor que ellas te pueden decir cuando tu tienes otros fines. Ninguna posibilidad de prosperar.

Y para más inri me lo dijo delante de buena parte de mis amigos. Fue mi culpa porque yo puse la oportunidad y ella sólo la aprovechó.

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