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La romería, el picador y la Puerta de Alcalá

La radio lo presentaba como un paletuco que cantaba cosas de Asturias. Tópico y folclórico. Al tiempo, comenzaba a hablarse de cantautores y algunos críticos musicales le situaban en ese campo. Era el 68, yo tenía 14 años, me sonaba a distinto y me gustaba pero yo no llegaba más allá.

Víctor Manuel contaba y cantaba cosas que sonaban a nuevo. La romería hablaba de algo muy tradicional que protagonizaba gente normal y que revivía una fiesta popular sin ninguna arista. Eso ya era nuevo. Se fijaba en la gente y no en el fervor mariano como habría sido lo previsible en aquellos años en que la dictadura comenzaba a resquebrajase.

Van subiendo los mozos con los corderos al hombro. Sube la gente contenta a la fiesta del patrono. Sube la niña que estrena zapatos, novio y un bolso- Y todo el verde del valle se refleja en el arroyo. Y la gente por el prado no dejará de bailar mientras se escuche una gaita o haya sidra en el lagar… Se van por la carretera cruzando cuna y cenera. Canta su pena el romero y la vieja su consejo. Por San Cosme y San Damián cuidado niña temprana no pases el maizal, no lo riegues con tus lágrimas. Y la gente por el prado… Hay una empinada cuesta para llegar a la ermita y las campanas repican, los romeros van a misa y el pastor con su rebaño, con su zurrón y las vacas quiere ser luz o campana y despertar a su amada. Y la gente por el prado…

“El abuelo” estaba dedicado al suyo. Desde el año 62 las huelgas mineras habían convertido a Asturias en un referente en la lucha de los trabajadores en España por recuperar los derechos y condiciones de trabajo esquilmadas por la dictadura. En el 69 estalló una nueva huelga que parece inspiró a Víctor Manuel el dedicar a su abuelo, picador en la mina, esa canción.

Pasaron los años, recuperamos la democracia, Víctor Manuel se había casado con Ana Belén y, juntos, habían participado activamente en aquel empeño que les llevó a ser detenidos y sufrir el exilio.

El 19 de enero de 1986 murió Don Enrique Tierno Galván, Ella y yo fuimos a presentarle nuestro respeto a su paso por la Puerta de Alcalá, Ella llevaba al menor de nuestros hijos en su vientre. Nació ese mes de mayo, cuando comenzaba a escucharse la versión de Víctor y Ana de la Puerta de Alcalá. “Doscientos estudiantes inician la revuelta son los años sesenta.
Ahí está, la puerta de Alcalá, y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo la puerta de Alcalá”.

En el 86 sacaron “La Puerta de Alcalá”. Funcionó muy bien, casi fue el epitafio de una época de gran agitación cultural con Madrid como epicentro de la creación, y con el profesor Tierno Galván como catalizador de una época irrepetible. Una época que terminó con el referéndum que nos metió en la OTAN para disgusto de la izquierda del PSOE.

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Agapimú y Zorba. Recuerdos de un viaje por Grecia

En el verano del 80 Ella y yo viajamos a Grecia. Realmente era un viaje en autobús que recorría Bulgaria, Grecia y Turquía. Un viaje lleno de recuerdos e historias culminado, en Turquía, con un golpe de estado, en vivo y en directo.

La memoria musical de aquel viaje tiene dos sellos: Agapimú y Mikis Theodorakis. Era la música que sonaba en el autobús para ambientarnos. Entre las anécdotas más tontas del viaje, unas chicas del grupo quisieron congraciarse con una camarera en un hotel y le cantaron Agapimú (agapi mou), que significa ‘amor mío’ en griego. Aquello originó un, incómodo para ellas y risible para los demás, malentendido.

Casualidades de la vida, cuarenta años después de aquello, este verano en plena pandemia, se viralizó un vídeo montado sobre Agapimú y cantado, con mucho sentido del humor y toda la profesionalidad del mundo, por la propia Ana Belén.

Parece que el grupo “Ojete Calor”, integrado por Carlos Areces y Aníbal Gómez, convenció a Ana Belén para grabarlo poco antes de comenzar el confinamiento y lo grabaron, pasado el famoso 14 de marzo, desde sus respectivos domicilios. Nos regalaron a todos una bocanada de aire fresco durante el encierro.

“Agapimú” originalmente fue cantada por la italiana Mia Martini en 1974. Luis Gómez Escolar la adaptó y la “sazonó” para que, con una letra mucho más sugerente, la interpretase Ana Belén.

Pero no me quiero olvidar de Mikis Theodorakis que compuso un tema inolvidable que nos acompañó en el autobús bordeando el convertirse en pesado. Era “Zorba el Griego”, probablemente cualquier otro tema se hubiera convertido en insoportable.

El baile de Alexis Zorba y Basil, Anthony Quinn y Alan Bates, engancha. Es un Sirtaki que, para mi sorpresa cuando lo he buscado en la Wikipedia, se trata de una danza de origen griego creada por Giorgos Provias, en 1964 para la película Zorba el Griego. Así lo cuenta Anthony Quinn: no podía bailar porque tenía un problema en la rodilla y se le ocurrió arrastrar la pierna para poder ejecutar los pasos de la danza.

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Me gusta Madrid

Me he tenido que rendir a las malas pasadas de la memoria. Cuando canto “Me gusta Madrid” mis recuerdos me traen una película de los años 60, en color, en la que una niña, juraría que Marisol, cantaba aquello en un descapotable rojo que circulaba por la calle de Alcalá junto a las verjas de El Retiro. No encuentro ninguna mención de esa escena o esa versión. Google, Wikipedia y YouTube no han sido capaces de ayudarme, quizás alguno de vosotros pueda.

Lo que en esos sitios encuentro, contradiciendo lo que no se si es un recuerdo inventado, una ensoñación, o que internet me está jugando una mala pasada, es que la canción la compuso Antonio Areta – no lo pongo en duda – autor del “Vamos a la cama” inseparable de la memoria musical y televisiva de la infancia de mi generación.

Imaginando niñas actrices que la pudieran haber cantado he buscado a Ana Belén, que lo fue, pero que la cantó ya adulta. Una hermosa versión, aunque no refleja la alegría infantil que yo recuerdo y no encuentro. Encuentro algunas versiones más en YouTube pero ninguna es la que busco y no merecen la pena tanto como las que os he mostrado. Incluso hay una versión de Marta Sánchez cantada en la Puerta del Sol una noche de fin de año.

En cualquier caso, Madrid es la ciudad en que he nacido, vivido, enamorado, tenido hijos, trabajado, penado, sufrido, cantado,… Conozco muchas de las ciudades que menciona la canción, pero es en Madrid donde soy feliz, me gusta, me gusta Madrid.

Me gusta Madrid, al amanecer,
me gusta Madrid, como me gusta Madrid.
Al atardecer, al anochecer,
me gusta, me gusta Madrid.

Adoro Paris, admiro Berlín,
me encanta New York,
me gusta Roma un horror,
pero este Madrid
donde soy feliz,
me gusta, me gusta Madrid.

En Madrid la calle ríe
y en el alma brota una canción,
siempre es como en primavera
y hasta el aire parece ilusión.

Viví en Estambul,
de allí fui a Japón,
pasé por Hong Kong
y aguardo la sensación
pero es en Madrid
donde soy feliz,
me gusta, me gusta Madrid.

Me gusta Madrid, al atardecer,
me gusta Madrid,
como me gusta Madrid,
al atardecer, al anochecer,
me gusta, me gusta Madrid.

Pero es en Madrid
donde soy feliz,
me gusta, me gusta Madrid.

En Madrid la calle ríe
y en el alma brota una canción,
siempre es como en primavera
y hasta el aire parece ilusión.

Viví en Estambul,
de allí fui a Japón,
pasé por Hong Kong,
y aguardo la sensación
pero es en Madrid
donde soy feliz,
pero es en Madrid.
Por eso me gusta, me gusta…
Madrid

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