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Perjúmenes desde Nicaragua

Haciendo la mili, en el 77, en Santiago de Compostela, lejos de los míos, lejos de Ella, escuché por primera vez a Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. Tenían todos los elementos para que me enganchasen. Tenían sentido del humor y ponían música a la revuelta contra un odioso dictador. Lo malo es que, al final, y con el tiempo, uno de los cabecillas políticos de aquella resistencia, Daniel Ortega, ha devenido en un aspirante a dictador.

Un buen humor que me acompañaba cuando, al salir del cuartel, comía una empanadilla en la Rua do Franco, antes de llamarla por teléfono o quedar con los amigos intentando olvidar la rutina de la vida de soldadito refugiándome en las rutinas de la vida civil. Santiago era una ciudad maravillosa que permitía que esas dos vidas no se entrecruzasen complicándome la vida.

Música alegre que hablaba con cariño de un pueblo que sabía sacar la sonrisa en unas condiciones insoportables. Con “Son tus perjúmenes mujer” llegaron otras canciones. “Clodomiro el Ñajo”, en esa línea del cantar de un pueblo alegre, me ha hecho sonrreir muchas veces pues su historia, de algún modo, la he vivido en mis carnes montones de veces.

De la mano de Carlos Mejía Godoy llegaron también otros temas más comprometidos como “la misa campesina nicaragüense”, de algún modo inspirada por el sacerdote y político, Ernesto Cardenal, reflejo de la teología de la liberación, el compromiso con los pobres y la lucha contra la dictadura.

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