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Anything goes

Habíamos estado en su casa de San Francisco un par de semanas. Al día siguiente volvíamos a España. Era oportuna una cena tranquila viendo la tele. Escogimos una película, “De-Lovely”, sobre la vida de Cole Porter, estaba en inglés con subtítulos en inglés pero pudimos con ella. Una cena de amigos, tranquila e íntima, pero de las que quedan en el corazón.

Unos años después, esta vez en Nueva York, volvimos a pasar unos días juntos. Allí parecía imprescindible ir a un musical en Broadway y escogimos “Anything goes”, de nuevo Cole Porter. Una noche mágica, como casi todos los momentos que hemos pasado con nuestro amigo.

Amigo íntimo aunque nos separe un océano. Sirvan estas líneas como homenaje a la amistad y, en concreto a ese amigo.

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