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Bad Moon Rising, el cambio climático

La primera vez que escuché «Bad Moon Rising» fue en la tele, en esa televisión única y polivalente de la que ya he hablado varias veces. Recuerdo perfectamente que sonaba la música y, en imagen, aparecía la luna sobrevolada desde el módulo lunar. En aquel momento estaba convencido de que la canción hablaba de un mal aterrizaje en la luna. Las imágenes y mi mal inglés me llevaron a tamaño disparate. Probablemente quien eligió en 1969 esas imágenes sabía el mismo inglés que yo. Un desastre.

Años después, ya con mi inglés algo (poco) más afinado descubrí que la canción hablaba de otra cosa. Hablaba de la inminencia del apocalipsis. Es cierto que su música sugiere algo más divertido.

Ahora la escucho y me digo: Cómo cuadra esta canción con el desastre al que nos lleva, sin que las cumbres políticas pongan remedio, el cambio climático que nosotros mismos estamos provocando. No creo que la Credence Clearwater Revival fuera una banda profética. Eran muy buenos y, casi seguro que sin saberlo, acertaron con el horizonte siniestro que tenemos delante (por nuestra culpa, grandísima culpa).

Bad Moon Rising

I see the bad moon a-rising
I see trouble on the way
I see earthquakes and lightnin’
I see bad times today

Don’t go around tonight
Well, it’s bound to take your life
There’s a bad moon on the rise

I hear hurricanes a-blowing
I know the end is coming soon
I fear rivers over flowing
I hear the voice of rage and ruin

Don’t go around tonight
Well, it’s bound to take your life
There’s a bad moon on the rise

All right

Hope you got your things together
Hope you are quite prepared to die
Looks like we’re in for nasty weather
One eye is taken for an eye

Well, don’t go around tonight
Well, it’s bound to take your life
There’s a bad moon on the rise

Don’t come around tonight
Well, it’s bound to take your life
There’s a bad moon on the rise

Luna mala en aumento

Veo salir la luna mala
Veo problemas en el camino
Veo terremotos y relámpagos
Veo malos tiempos hoy

No vayas esta noche
Bueno, seguramente te quitará la vida
Hay una luna mala en aumento

Escucho los huracanes soplar
Sé que el final llegará pronto
Temo que los ríos se desborden
Escucho la voz de rabia y ruina

No vayas esta noche
Bueno, seguramente te quitará la vida
Hay una luna mala en aumento

Todo bien

Espero que tengas tus cosas juntas
Espero que estés bastante preparado para morir
Parece que nos espera un clima desagradable
ojo por ojo

Bueno, no vayas esta noche
Bueno, seguramente te quitará la vida
Hay una luna mala en aumento

No vengas esta noche
Bueno, seguramente te quitará la vida
Hay una luna mala en aumento

No quiero amargaros con mi más que razonable pesimismo. Cierro con una anécdota que cuenta la wikipedia sobre «Bad Moon Rising»: «En 2010, la hinchada del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, utilizó la melodía de «Bad Moon Rising» para generar una canción de aliento a su equipo, que luego fue tomada por otras hinchadas».

Sigue contando la wikipedia que: «Durante la Copa Mundial Brasil 2014, los hinchas de Argentina la utilizaron en su canción «Brasil, decime qué se siente». Fue tan popular aquella adaptación festiva que los mismos miembros de Creedence y el autor de la canción, John Fogerty, manifestaron su apoyo y agrado a la hinchada argentina».

Perdonad la frivolidad hablando del cambio climático pero la vida siempre me pide una sonrisa.

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You’ll Never Walk Alone

En diciembre del pasado año escribí en este blog que: «Creo que el himno de un equipo de fútbol debe de estar creado para que lo cante un estadio, para que todo el mundo participe, para atronar e impresionar al contrario». Me dejé una utilidad superior, que los jugadores se sientan apoyados por su público e identificados con su equipo. ese papel lo cumple perfectamente el himno del Liverpool: «You’ll Never Walk Alone» (Nunca caminarás solo).

En octubre de 1963 Un grupo de Liverpool, Gerry and the Pacemakers, versionó ese tema, compuesto por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para el musical Carousel en 1945. Lo grabaron en los estudios de Abbey Road y detrás de aquello estaba Brian Epstein, el representante de los Beatles. La afición del Liverpool​ la hizo suya y la cantaba cuando el equipo saltaba al campo. Hay que tener el corazón muy duro para no sentir que le debes algo a quien te canta eso.

​Oírselo contar a Michael Robinson (minuto 4,30 aproximadamente) explica perfectamente que sentían los jugadores, que es un himno y para que sirve. Lo cuenta mucho mejor que cuando yo me he puesto a teorizar sobre ello.

En estos días se ha celebrado un partido de homenaje al inolvidable Michael Robinson entre el Liverpool y el Osasuna, dos de los equipos en que jugó y a los que amó ese inglés de alma española o, quizás, ese español de alma inglesa que siempre me cayó bien y al que tuve ocasión de escuchar en vivo contar su experiencia vital y, desde entonces, me cayó aún mejor. Una pena que «ese Cádiz» faltase en la ecuación.

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¿Por qué, por qué? Los domingos por el futbol me abandonas

Siempre recordaré de mi infancia aquellas interminables tardes de domingo en las que mi padre escuchaba, desde su butaca, la retransmisión de los partidos de fútbol en la radio. Mientras, mi hermana y yo no podíamos hacer ruido y mi madre leía sentada en la otra butaca. La radio daba los signos para la quiniela y arrojaba unos, para mí, incomprensibles resultados: «Colchón Flex 1, Cerveza El Águila 0 » Supongo que la emisora adjudicaba marcas comerciales a los equipos de fútbol como parte de una estrategia publicitaria pero, no estoy seguro de eso. Muchas veces me he preguntado ¿porqué no odio el fútbol?

Tengo asociadas aquellas tardes con una canción «El partido de fútbol» que yo recuerdo como «¿Por qué, por qué? Los domingos por el futbol me abandonas». Nada tenía que ver la letra de esa canción con la tarde de los domingos en mi casa pero, para mí, significaba cuestionar la raíz de ese tremendo tedio.

La canción que yo recuerdo la cantaba Gelu, pero era una versión de una canción italiana, «La partita di pallone», de Rita Pavone:

¿Por qué, Por qué?
Los domingos por el futbol me abandonas
No te importa que me quede en casa sola
No te importa
¿Por qué?
¿Por qué?
No me llevas al partido de una vez
Quizás, quizás
Tu me mientes al decir que vas al futbol
Es seguro que lo empleas como escusa
Es seguro quizás, quizás
Yo me entere alguna vez de la verdad
Te seguiré, y comprobaré si con otra vas
No me engañarás
Contigo iré y si no es así tu verás
Con mama mama mama volveré
¿Por qué, por qué?
Los domingos por el futbol me abandonas
No te importa que me quede en casa sola
No te importa
¿Por qué?
¿Por qué?
No me llevas al partido de una vez
Te seguiré, y comprobaré si con otra vas
No me engañarás
Contigo iré y si no es así tu verás
Con mama mama mama volveré
¿Por qué, Por qué?
Los domingos por el futbol me abandonas
No te importa que me quede en casa sola
No te importa
¿Por qué?
¿Por qué?
No me llevas al partido de una vez
Y no me llevas al partido de una vez

Desde aquel 1963 en el que la mujer estaba al margen de un fútbol patrimonio del padre de familia y sus vástagos varones han cambiado mucho las cosas. Ahora hay muchas chicas que disfrutan más del fútbol que un tipo como yo que lo ve con más que moderado entusiasmo, Soy madridista pero no comulgo con Florentino y los partidos se me suelen hacer demasiado largos si no los veo con más gente. Incluso he leído a Igor Paskual, en la revista Libero, plantear una discutible teoría: «El hombre del que habla en la canción pudiera ser gay y el partido era una excusa para ligar«.

«Los domingos por el fútbol NO me abandonas»

Estas son cosas que cuenta la Cadena ser en Vigo. Esa canción, con letra de un tal Buceta y arreglos y voz de un tal Cunha Ilustra bien lo que os estoy contando y es divertida.

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