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Bridge over troubled water, un verano extraño

Había aprobado la “reválida de sexto”, el final del Bachiller Superior. En mi casa se entendía que aprobar, salvo que las notas fueran deslumbrantes, no era premiable. Sólo era nuestra obligación. Sin embargo conseguir el título trajo una pequeña recompensa; un LP a mi elección y una camiseta. Escogí una que preguntaba, bajo la imagen de un farol: Where is the truth? (¿Dónde esta la verdad?). Unos regalos que equivaldrían hoy, en poder adquisitivo, a unos 50 euros.

El LP que escogí fue “Bridge over troubled water”, de Simon & Garfunkel. Un disco excepcional con muchos temas que podrían haber dado nombre al álbum con similares méritos. The boxer; El cóndor pasa; Cecilia; Bye bye love; The only boy living in New York … Y, como siempre me gustaron la arquitectura y “la casa de la cascada”, So long Frank Lloyd Wright

Fue un verano raro, con mi padre en el hospital, mi madre acompañándole, mi hermana y yo solos en casa, viviendo a nuestro aire, estrenando una semilibertad rara y preocupados. Aquel verano escuché mucha música, leí mucho y, al final, todo salió bien. Lo de las chicas siguió sin resolverse para un tímido con poca apariencia como yo era. Cosas de la adolescencia.

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