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You’ll Never Walk Alone

En diciembre del pasado año escribí en este blog que: «Creo que el himno de un equipo de fútbol debe de estar creado para que lo cante un estadio, para que todo el mundo participe, para atronar e impresionar al contrario». Me dejé una utilidad superior, que los jugadores se sientan apoyados por su público e identificados con su equipo. ese papel lo cumple perfectamente el himno del Liverpool: «You’ll Never Walk Alone» (Nunca caminarás solo).

En octubre de 1963 Un grupo de Liverpool, Gerry and the Pacemakers, versionó ese tema, compuesto por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para el musical Carousel en 1945. Lo grabaron en los estudios de Abbey Road y detrás de aquello estaba Brian Epstein, el representante de los Beatles. La afición del Liverpool​ la hizo suya y la cantaba cuando el equipo saltaba al campo. Hay que tener el corazón muy duro para no sentir que le debes algo a quien te canta eso.

​Oírselo contar a Michael Robinson (minuto 4,30 aproximadamente) explica perfectamente que sentían los jugadores, que es un himno y para que sirve. Lo cuenta mucho mejor que cuando yo me he puesto a teorizar sobre ello.

En estos días se ha celebrado un partido de homenaje al inolvidable Michael Robinson entre el Liverpool y el Osasuna, dos de los equipos en que jugó y a los que amó ese inglés de alma española o, quizás, ese español de alma inglesa que siempre me cayó bien y al que tuve ocasión de escuchar en vivo contar su experiencia vital y, desde entonces, me cayó aún mejor. Una pena que «ese Cádiz» faltase en la ecuación.

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