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Melendi, La Palma y la solidaridad con los palmeros

J G, un cliente con el que tengo una relación muy amistosa, me ha enviado el link de una canción de Melendi y lo acompañaba de un pequeño texto: «Si podéis compartidla, Melendi ha cedido los derechos de la canción a La Palma por lo que todos los beneficios que obtengan por las reproducciones irán para la isla». Dicho y hecho.

En el año de 1646, La Palma vivió una erupción volcánica en los pagos de Tigalate y Fuencaliente, el volcán de San Martín. Las autoridades religiosas del momento ordenaron llevar la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves, en rogativa, desde su santuario, situado en una zona de monte cercana a la capital de la isla, hasta la iglesia de El Salvador, en la misma Santa Cruz de La Palma. Cuentan que, al día siguiente, la cima del volcán se cubrió de nieve y cesó su actividad.

No parece muy probable esa relación causa efecto, pero hay a quien le ayuda.

Parece que la Virgen de las Nieves tiene prestigio como protectora de los palmeros en tiempos de volcanes y malas cosechas y Melendi le ha escrito un rezo. No soy creyente y, mucho menos, devoto de nada, pero hay que ayudar, como sea a los palmeros. Reenvía la canción a tus amigos y extiende la solidaridad con la Isla Bonita.

Fernando Ávalos aclara que: «Todo el dinero que recaude la canción – a través de los derechos fonográficos y editoriales – se destinará a los damnificados de La Palma, que recibirán la ayuda a través de la Fundación Canaria Taburiente Especial (Funcataes). Funcataes es una entidad no lucrativa, con sede en Los Llanos de Aridane, en la isla de La Palma, cuya finalidad es colaborar con la atención de las personas con discapacidad intelectual, facilitando a los beneficiarios de su actividad medios educativos y asistenciales que favorezcan su integración socio-laboral. En la actualidad, atiende a unas 200 personas con discapacidad y alrededor de 600 familiares o tutores, que están sufriendo en primera persona las consecuencias de la erupción del volcán de La Palma».

Visita la isla, es una preciosidad (merece el nombre de Isla Bonita) y es la mayor muestra de solidaridad que puedes tener con los palmeros. Tuve ocasión de conocer y amar esa isla en el verano del 2019. Allí Ella y yo vimos el cielo estrellado como nunca lo habíamos hecho; visité un desierto volcánico y un bosque tropical; disfruté de la arquitectura tradicional y de la naturaleza desbordante; nos bañamos en piscinas naturales batidas por la mar y disfrutamos comidas inolvidables.

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