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La chica ye ye en Palomares. Playa y plutonio.

Cuando escribía la anterior entrada “La televisión pronto llegará, yo te cantaré y tú me verás. Y llegó” hablaba de una película. “Historias dela televisión” y enseguida me vinieron a la memoria “La chica ye ye”, Conchita Velasco (ahora Doña Concha Velasco) y la letra que a mi me hizo gracia y siempre he cantado, que no es la letra oficial.

La letra original de la canción era una cerrada defensa de lo rancio: Como “no te quieres enterar que te quiero de verdad” tienes una alternativa “Búscate una chica yeye, que tenga mucho ritmo y cante en ingles. Que tenga el pelo alborotado y las medias de color”. Es decir busca un desastre absoluto. Esa era, en definitiva, la conclusión lógica de aquel discurso. Pero la música era movida, con ritmo y se ganó un lugar en nuestra cabeza. Un lugar que ha perdurado con los años.

Ha llegado como versión y como parodia. En ambos casos queda mejor Doña Concha pero lo de Santiago Segura tiene su puntito.

La verdadera parodia de esa letra, la que os decía que siempre me hizo gracia y siempre he cantado, vino de la mano de la ocurrencia popular (unos chicos de Cuevas de Almanzora) que sabía hacer chistes con lo más podrido de la dictadura.

Unos meses después del estreno de la película y con la “Chica ye ye” encabezando la lista de éxitos, el 17 de enero de 1966, un bombardero USA, B-52, equipado con cuatro bombas de hidrógeno plutonio-uranio 235, chocaba con un avión nodriza que le iba abastecer de combustible en pleno vuelo sobre tierras de Almería. El B-52 explotó y tres de las bombas cayeron en tierra, sin explotar, pero dejaron escapar radioactividad. La cuarta bomba acabó en el fondo del mar de dónde fue rescatada tres meses después gracias a las indicaciones de un pescador de Águilas.

Mientras, los gobiernos de Estados Unidos y España intentaban que no se hablara del temita. Finalmente no tuvieron más remedio que reconocer el desastre que se hubiera producido en caso de estallar alguna de esa bombas pero callaron sobre los efectos de la radioactividad a medio y largo plazo. Lo escenificaron con el berlanguiano baño del ministro Fraga Iribarne (insigne demócrata) y el embajador de Estados Unidos para “demostrar” que todo estaba bien. Un estudio sobre la contaminación producida revela que en Palomares queda medio kilo de plutonio que ha contaminado unos 50.000 metros cúbicos de tierra -el volumen de 27 piscinas olímpicas. Estados Unidos no tiene la menor intención de pagar la necesaria descontaminación.

Este jueves 22 de abril, en Movistar, se estrena “Palomares. Días de playa y plutonio” un reportaje en el que, 55 años después se reconstruye en clave de thriller, lo que sucedió en aquellos días, gracias a documentos y materiales recientemente desclasificados y cientos de imágenes y fotografías inéditas. Y, además disfrutaremos, sin censura, del famoso baño de Fraga. Lo cuenta Camilo Ibrahim.

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